La Empatía: Primera Clave del Éxito en el Adiestramiento Canino.

Cuando llega a nuestras manos un ejemplar canino, hemos de asumir de alguna manera una gran responsabilidad si queremos que su evolución ya no sólo como futuro ejemplar de trabajo sino inclusive como perro de compañía, sea del todo fructífera.

Este compromiso comienza desde mi punto de vista con la elección del perro y la toma de conciencia de que de nada sirve que tengamos el mejor ejemplar con la predisposición y cualidades necesarias si no sentimos empatía por él o desconocemos los rasgos que determinan unas razas y otras.

Quisiera hacer especial mención a la empatía ya que es ella la que determinará en gran medida que las sesiones de trabajo y convivencia con nuestro ejemplar sean o no totalmente satisfactorias, sanas y eficientes.

Mónica y su perra Naia.

EMPATÍA Vs HUMANIZACIÓN:

La empatía podría definirse como la capacidad de ir mucho más allá de nuestra propia perspectiva y de aquello que aparentemente es evidente. Saber leer e interpretar todos los gestos.

En cierto modo, es una habilidad que no puede aprenderse y, lo que es peor, desgraciadamente en nuestra sociedad raras veces se comprende que ésta pueda darse entre Guía-Perro.

Francamente no sólo puede darse sino que, a mi juicio, esta relación empática Guía-Perro es de obligada necesidad ya que fortalece el vínculo del equipo canino acelerando el progreso de ambos en el objetivo perseguido.

La Humanización se da sin embargo cuando atribuimos ciertos comportamientos propios del ser humano a nuestros ejemplares (Envidia, rencor, etc…) Esto es un grave error ya que genera serios problemas de conducta en el perro quien deja de comprender el lugar/rol que les corresponde dentro de la familia-equipo canino.

Un caso típico de humanización sería por ejemplo cuando aseveramos que nuestro ejemplar canino es rencoroso ya que al volver a casa después de una larga jornada de trabajo, el perro al que hemos dejamos sólo en casa, se ha dedicado a destrozar los muebles o bien se ha orinado.
Esta es la conclusión desde nuestra perspectiva originada principalmente por la tendencia a humanizarles analizando lo ocurrido, tal y como quizás habríamos actuado nosotros mismos.

Sin embargo, en la realidad de lo vivido por nuestro ejemplar aquel mismo día, acontece lo que pocas veces nos paramos a analizar… El se siente abandonado porque nosotros, que somos su centro, su “manada”, nos hemos ido. Esto le está provocando una gran ansiedad y esta energía negativa la manifestará con lo único que tiene, su boca, además de no poder controlar sus micciones por la ansiedad que padece. En definitiva, lo que verdaderamente está ocurriendo es que nuestro ejemplar canino sufre ansiedad por separación y no así una actitud de venganza.

¿CÓMO PODEMOS CONSEGUIR EMPATIZAR CON NUESTRO PERRO?

Existen ciertas claves. Mencionaré algunas que a mí, personalmente, me han ayudado a conseguirlo:

-Elegir el perro acorde al trabajo que queremos desarrollar y dentro de las diferentes razas, aquel con el que nos sintamos mas identificados.
-Educarlo positivamente en las normas básicas de comportamiento, siendo constantes en su formación.
-Compartir y tratar de disfrutar con nuestro ejemplar el mayor tiempo posible no relegándolo únicamente a la realización del trabajo. Ésto afianzará su vínculo con nosotros, su propia empatía hacia nosotros así como su disposición por satisfacernos.

Observar su comportamiento evitando humanizar sus actos. Evaluar estos tratando de ponernos en su lugar.

Mónica con Naia cachorro.

          El perro es un animal social por naturaleza pero a diferencia de nosotros, se rigen por patrones de comportamiento distintos. Esto es importante saber distinguir ya que al humanizarles, les permitimos ciertas conductas o fortalecemos ciertos comportamientos que, a la larga, traerán consecuencias negativas. Un ejemplo del peligro que implica humanizar a nuestros perros sería el acariciarles cuando ladra o gruñe a otros perros. Creemos que con ello les estamos tranquilizando cuando en realidad lo que estamos haciendo es reforzar aún más la actitud negativa…

           Humanizar es algo que todos hacemos en determinadas situaciones. No hace que seamos peores ni mejores personas pero es necesario comprender que se puede convertir en algo peligroso si lo hacemos de forma continuada.

Mónica Rocamora Boschet.
Guía Canino Gerca

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